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Julia, de Mios en directo para usted

Cómo transforman las plataformas digitales nuestra forma de informarnos e interactuar en línea

Un habitante de un municipio rural consulta la cuenta de un cargo electo local en una red social para seguir las deliberaciones del pleno municipal. Una madre…

Femme consultant un fil d'actualité numérique sur une tablette dans un bureau à domicile moderne

Un habitante de una localidad rural consulta la cuenta de un cargo público local en una red social para seguir las deliberaciones del ayuntamiento. Una madre de familia recorre las noticias en su teléfono entre una cita y otra. Estas dos situaciones, cotidianas, ilustran un cambio concreto: las plataformas digitales se han convertido en el primer punto de contacto con la información para una parte cada vez mayor de la población.

Algoritmos de recomendación y acceso a la información en línea

Al abrir una aplicación de noticias o una red social, el contenido que aparece no es el mismo para todos los usuarios. Los algoritmos de recomendación filtran, ordenan y sugieren publicaciones en función del historial de navegación, las interacciones anteriores y las preferencias detectadas. Este filtrado automático tiene una consecuencia directa: cada usuario ve una versión distinta de la actualidad.

En la práctica, esto cambia la forma de descubrir un tema. Ya no buscamos activamente una sección en un periódico o en un portal: el contenido llega hasta nosotros, impulsado por la plataforma. El ahorro de tiempo es real, pero también lo es la contrapartida. Los temas que generan interacción (reacciones, compartidos, comentarios) se destacan, mientras que la información de fondo, menos viral, pasa desapercibida.

La Ley de Servicios Digitales europea ya ha identificado este mecanismo como una prioridad regulatoria. Las plataformas en línea de muy gran tamaño deben evaluar ahora los riesgos sistémicos asociados a sus sistemas de recomendación, especialmente en lo que respecta al debate cívico y los procesos electorales.

Las orientaciones de la Comisión Europea publicadas en abril de 2024 detallan las medidas que conviene adoptar en relación con las elecciones. El reglamento también prevé, para las plataformas afectadas, una opción de feed no personalizado, es decir, un modo de recomendación que no se basa en la elaboración de perfiles.

Los análisis publicados en the-click.net ayudan a comprender mejor cómo estos mecanismos determinan la visibilidad de los contenidos en línea y las estrategias de comunicación que se derivan de ello.

Grupo de compañeros conversando sobre información en línea frente a un ordenador portátil en un espacio de coworking

Creadores de contenido y nuevas fuentes de actualidad

El Reuters Institute, en su Digital News Report 2025, observa un claro cambio en la mediación informativa. En Filipinas, por ejemplo, las redes sociales y las plataformas de vídeo han ganado terreno como vías de acceso a la actualidad, y muchos encuestados han consultado a creadores de contenido en lugar de a medios tradicionales. Este fenómeno no se limita a un solo país: la tendencia se observa en varios mercados.

Se pasa de un modelo en el que una redacción selecciona y jerarquiza las noticias a otro en el que personalidades individuales (videoblogueros, blogueros, presentadores de pódcast) desempeñan esa función de filtro. La relación entre estos creadores y una redacción periodística no siempre es evidente, lo que dificulta que los lectores evalúen la fiabilidad de una fuente.

Qué cambia concretamente para los usuarios

Un internauta que sigue a cinco creadores en una plataforma de vídeo construye, en la práctica, su propia forma de interpretar la actualidad. El tono suele ser más directo, el formato más breve y la relación con la fuente primaria (documento oficial, comunicado, datos sin procesar) varía de un creador a otro.

Para los medios consolidados, las consecuencias son dobles. Deben adaptar sus formatos a los códigos de las plataformas (vídeos cortos, fragmentos, titulares llamativos) sin renunciar a sus estándares editoriales. La coexistencia de estas dos lógicas, la del creador independiente y la de la redacción estructurada, redefine lo que esperamos de una fuente de información fiable.

Datos personales e identidad digital en las redes sociales

Cada interacción en una plataforma deja un rastro: un «me gusta», un comentario, un contenido compartido, el tiempo de lectura. Estos datos alimentan el perfil digital del usuario y afinan las recomendaciones. Hablamos de identidad digital, pero en la práctica se trata, sobre todo, de un perfil de comportamiento creado por la plataforma a partir de señales que a menudo se generan de forma involuntaria.

La combinación del RGPD y la Ley de Servicios Digitales crea un marco de dos niveles. El RGPD regula la recopilación y el tratamiento de datos personales. La Ley de Servicios Digitales, por su parte, obliga a las plataformas a explicar cómo influyen estos datos en la difusión de contenidos. Las directrices conjuntas del Comité Europeo de Protección de Datos precisan los puntos de conexión entre ambos textos.

Tres hábitos para mantener el control de tus datos

  • Revisar la configuración de privacidad de cada plataforma utilizada, en especial los permisos de seguimiento publicitario y de intercambio de datos con terceros
  • Activar, cuando exista la opción, el feed de recomendación no personalizado para comparar las sugerencias del algoritmo con una visualización neutral
  • Limitar las conexiones entre cuentas (iniciar sesión en un servicio con una cuenta de una red social permite acceder a más datos de comportamiento)

Joven leyendo un artículo en su smartphone en la calle, ejemplo del consumo de información desde el móvil

Comunicación en línea de empresas y entidades locales: qué ha cambiado

Las plataformas digitales no solo han transformado el consumo de información de los particulares. También han cambiado la forma en que las empresas, las asociaciones y las entidades locales se comunican con sus públicos.

Un ejemplo concreto: un ayuntamiento que publica una ordenanza municipal en su sitio web llega a un público limitado. La misma ordenanza, difundida en una red social con una imagen explicativa, alcanza a muchas más personas en unas horas. La plataforma se convierte en el canal principal y el sitio institucional, en una fuente de referencia.

En las empresas, la lógica es similar. Los equipos de comunicación incorporan ahora los códigos de las redes sociales a su estrategia: formatos breves, rapidez de respuesta e interacción directa con los usuarios. La mensajería instantánea va sustituyendo progresivamente al formulario de contacto en la atención al cliente.

Los límites de esta dependencia de las plataformas

Confiar la comunicación a un canal cuyo algoritmo y cuyas normas de moderación no controlamos plantea un problema de soberanía editorial. Un cambio en el algoritmo puede reducir de un día para otro la visibilidad de una página. La suspensión de una cuenta, aunque sea temporal, corta el acceso a toda una comunidad construida durante años.

Este riesgo varía según el tamaño de la organización y el número de plataformas que utiliza, pero afecta tanto a una pyme como a una gran entidad local.

Las plataformas digitales han redistribuido los papeles de quienes emiten y reciben información. El marco regulatorio europeo intenta acompañar este cambio, en particular exigiendo más transparencia sobre los sistemas de recomendación. Sin embargo, controlar nuestro entorno informativo también depende de las decisiones individuales: diversificar las fuentes, entender cómo funcionan los algoritmos y no delegar por completo en una plataforma la decisión de qué merece nuestra atención.

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